
miércoles, 4 de mayo de 2011
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lunes, 8 de noviembre de 2010
La carta
El mundo de la filosofía se ha visto fuertemente impactado en las últimas horas por una misiva enviada a la sede de los más prestigiosos medios en la materia con un contenido esclarecedor en lo referente al “Caso Patterson”.
El contenido del documento ha requerido para su entendimiento de la ayuda de traductores expertos, pues, en consonancia con las costumbres de ambos filósofos, el texto fue remitido en el idioma autóctono de la zona, que parece ser un extraño dialecto del hindi, lo cual sin embargo no ha servido para conocer el paradero de los desaparecidos de forma precisa.
Según el analista de tipografías Guillermo L., “los trazos de los caracteres denotan un pulso frenético, incontenible, lo cual unido a las marcas de sudor, sugiere que el autor de la misma sufría una especie de arrebato de creatividad, motivado quizás por la ingesta de algún estimulante de tipo opiáceo que le obligó a expresarse apresuradamente de forma escrita”.
A continuación, les remitimos la carta en su idioma original
"कोई भी आदमी मर जाता है क्योंकि उसके खून पत्थर, के लिए बिजली की रोशनी अभी भी अधिकारी सोचा ..."
हमारे प्यारे दोस्त Yetta Herebert हमारे घुमावदार सड़क रोशनी के शब्दों में, हाल ही में इंतजार कमरे, नीला पीला टाइलों और लगता है कि स्टाफ के अंत का सूत्रपात.
हम आदी हो गए हैं.
हार अक्सर हमारी नकारात्मक दृश्य में एक दैनिक तत्व हाल ही में हिट के साथ विकृत अभी चंगा नहीं है. और फिर भी, अभी भी जिंदा है.
जेन्सेन, रे. एक साथ.
यह क्या बात नहीं है जो एक आम आंसू लिए रास्ता देती है, दाग चेहरे एक अस्पताल के बिस्तर के बगल में सर्कल में. तुम सब करने के लिए, धन्यवाद, आप जीवन के लिए रेल "कि समाज के बीच प्रदान करता है हमारे शरीर गाइड जारी रखने के लिए धन्यवाद. हम रखने के लिए धन्यवाद का समर्थन है कि इस ब्लॉग के पाठकों हम इतने सारे स्थानों से पोस्ट कर रहे हैं के बारे में जानकारी दी.
पिछले महीने किया गया है ... और क्या देता है, तुम्हें पता है. शब्दार्थ कोश रंगाई के लिए शुद्ध दर्द इतना भावना जरूरी है.
पीटा, हर ईंट के लिए हमारे दिल में घायल दार्शनिक ... कब्रिस्तान लेकिन जिंदा से गायब हो गया.
वह पहले कभी नहीं जीता था, और कभी इसे फिर से करने लगता है, लेकिन मैं सब कुछ मेरे पास है पर विश्वास नहीं है. हम एक भयानक चेतावनी मिल गया है, अंतिम क्षणों से पहले फट. काफी देर तक हमारी रक्षा के लिए और हमारे सामान और आत्मघाती कार्य विवेक के लिए हमारे दार्शनिक मित्र Skder Bergan से छोटे गियर ड्राइव भरने के लिए निर्वाचित इकट्ठा होते हैं. एक समकालीन ग्रीक त्रासदी के बचे. भयानक उनके मांस के लिए तंग और कहानियाँ एक eschatological पतन की आंत में जख्म के साथ rapporteurs पत्र का पहाड़, कोई नहीं बच, कोई उम्मीद नहीं के शीर्ष पर होता है.
लेकिन जीवित.
हम जल्द ही वापस आ जाएगी.
“No muere el hombre por ser piedra sus venas, por poseer su eléctrico pensamiento aún luz…”
La frase de nuestro queridísimo amigo Herebert Yetto alumbra nuestro tortuoso camino, últimamente poblado de embaldosadas salas de espera, de neones de pálido azul y de sonidos que presagian el fin de un mundo..
Nos hemos acostumbrado.
La derrota suele ser un elemento cotidiano desde nuestro negativo punto de vista, deformado con golpes recientes, aún no sanados. Y sin embargo, seguimos vivos.
Jensen, Ray. Juntos.
Los últimos meses han sido…, qué mas da, todos lo sabéis. Para qué teñir de involuntaria semántica un sentimiento tan dolorosamente puro.
Derrotados, heridos en nuestro corazón por cada ladrillo desaparecido de nuestro santo campo filosófico. Parece que cada uno de ellos hubiera sido usado para lapidar nuestra alma. Pero…aun respiramos.
Nos llegó el terrible aviso instantes antes del brutal estallido final. El tiempo suficiente para protegernos y recoger nuestras pertenencias y en kamikaze acto, llenar de bártulos el pequeño auto de nuestro amigo filósofo Bergan Skder.
A la deriva, pero vivos.
Volveremos pronto.

martes, 2 de noviembre de 2010
Hace tan sólo unos días se produjo la detención de uno de los impostores más buscados por las autoridades desde hace unas semanas.
El detenido, que responde a las iniciales de D.B.A, de nacionalidad neozelandesa, ha sido acusado de suplantar la imagen del eminente, laureado y polémico filósofo turco, Îkar Türtakthan.
Al parecer, D.B.A utilizó el nombre y datos del profesor para participar en coloquios de dudosa calidad, aunque versiones de terceros aseguran que detrás de esas intenciones “emprendedoras”, se encontraban objetivos mucho menos etéreos, puesto que el detenido se prestaba a hablar con damas que, sin duda, se sentían atraídas por el poder que conlleva codearse con Türtakthan, famoso, a parte de por sus polémicas teorías y trabajos, por serle atribuída una gran virilidad. No en vano, el estudioso es conocido por ser polígamo.
A continuación, trasladamos las declaraciones de una de las víctimas de este farsante, que esperemos sea gravemente penado.
“Conocí a este impostor en una de las fiestas regionales de mi localidad. La verdad es que parecía impensable que el profesor se dejase caer por esta convención, puesto que no goza de una gran reputación, dada la baja calidad del alumnado que a la misma asiste. De hecho, mucha gente acude simplemente atraída por el ambiente festivo, más que por el intercambio de impresiones en los escasos coloquios que se desarrollan.
Hubo un momento en el cuál me acerqué a una de las carpas, la destinada a agasajar a los invitados. Había un grupo de 4 o 5 personas, yo iba preguntando por un compañero, ya que lo había perdido de vista. Tras inquirirles, éste impresentable contestó –no sé si lo encontrarás, pero me has encontrado a mí, soy Îkar Türtakthan.-
Lo que sucedió a partir de ese momento no lo recuerdo muy bien, pues mi estado no era el mejor, como digo, mucha gente, entre la que me incluyo, acudimos más por el ambiente festivo que se respira que por cualquier otra causa.
Fue terrible.”
Sin duda, un desgarrador documento que ejemplifica acerca de lo mucho que se puede desear la posesión de los atributos del controvertido filósofo.
La foto del detenido que ayudó a la policía a identificarle
domingo, 24 de octubre de 2010
La huelga llega a su fin...
Sé que no podré llegar a los vuelos literarios de mis antecesores en este blog, y tampoco aspiro a ello, de hecho muchos han sido los que han tildado mi estilo literario de extraño, pobre e incluso basura, pero tengo algo que adorna más que cualquier otra cosa: la verdad sobre el Patterson Moore Highschool.
TRAGICOMEDIA EN EL PATTERSON MOORE: DEUS EX MACHINA
Un inquietante runrún había recorrido los puestos informativos durante los últimos días: la huelga se aproximaba a su fin. Los casi 30 días de suplicio que habíamos vivido esperando algún acontecimiento digno de narrar mientras los “Héroes del Patterson Moore” (como ya los llamábamos algunos) continuaban su encomiable lucha.
Lo más curioso es que, entregados alegremente a este ejercicio de sodoma y gomorra, nadie conocía realmente las causas por las cuales se iba a dar por terminado el encierro. Los más atrevidos afirmaban que el canibalismo y la coprofagía estaban comenzando a aflorar en el seno de los protestantes. Otros defendían que el hedor a excrementos y orín resultaba insoportable. Y los más siniestros aventuraban
que el viejo demonio del quinto infierno, Escalopeth, había sido invocado por cierto sector ocultista camuflado vilmente entre los habitantes del Patterson, pretendiendo desestabilizar los estómagos de nuestros protagonistas.
Sin duda alguna, no eran más que falsas habladurías para desacreditar y ensuciar la reputación de aquellos hombres que aguantaban firmemente los crueles mazazos del destino, habiéndose cobrado ya dos trágicas víctimas: el querido monito Poppy (todo un símbolo de rebeldía para la posteridad) y Ronneld Povolskimov, una de las figuras fundamentales de la revuelta.
Pero nadie queríamos creer que el fin de la huelga se debiera realmente a la rendición de Jensen y Ray. ¡No! ¡Dos líderes como ellos no podían defraudar a toda una nación y al planeta entero! ¡Cientos, miles, millones de personas seguían en vilo el desenlace de una historia que, irremediablemente, marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad! ¡Hechos que inspirarían el pensamiento vital en adelante! ¡La batalla del hombre contra él mismo! ¡La esperanza del mundo libre!
Nada más lejos de la realidad, el desenlace de todo esto vendría propiciado por un acontecimiento inesperado por todos, que conllevaría fatales consecuencias para los implicados…
Una inmensa horda de periodistas y curiosos se arremolinaba en la explanada que enfrentaba el majestuoso Patterson Moore, alzando todos la vista hacia el horizonte, lugar por el cual una lánguida esfera solar comenzaba a asomar tímidamente. Sin duda, negro presagio de lo que instantes después acontecería. Pues lo que aquella gente observaba no era sino un auténtico ejército de muyahidines kartianos, que marchaban como autómatas al son de unas inquietantes trompetillas. Un batallón de filósofos enajenados marchaba a la guerra, ataviados únicamente con sus ropas interiores, mientras entonaban un turbador y escalofriante himno bélico que decía:
And why may I not love Johnny?
And why may Johnny not love me?
As well as another body?
Y en medio de la expedición apocalíptica, alzado sobre un viejo camastro de lana, se erigía Suritz Maanwill.
Sí, el mismo Suritz Maanwill que asistió a la Escuela Andinno Flatxon junto a Jensen Castro y Ray Carlsson. El mismo que siempre les envidió por el temprano desparpajo y soltura filosofal que mostraron mientras él, menos dotado intelectualmente y con una capacidad verbal propia de un homo habilis, se esforzaba en vano por destacar. El mismo al cual Jensen y Ray habían puesto en ridículo una y mil veces en cientos de conferencias a lo largo y ancho del globo. El mismo que había jurado y perjurado una y mil veces, alzando el puño, tomar su venganza contra “edseee parrr daaa mhammones kultziaaaatanos”.
Los Azotes estaban constituidos por un buen puñado de sabios y librepensadores de dudosa reputación y capacidad a los que Suritz había conseguido atraer bajo la promesa de un futuro reinado en el mundo de la filosofía. Para asegurarse su plena y total devoción, les ofreció además cantidades ingentes de una droga experimental llamada “Aristótela”, bastante común entre filósofos, artistas y políticos; una droga que circula fluidamente por el mercado negro, elaborada a partir de restos de cocaína cortados con distintas especias.
Desde luego que la huelga de hambre no pasó desapercibida para el archienemigo de Jensen y Ray, quien se debió irritar sobremanera ante la fama que sus rivales estaban cosechando, transformados ya en figuras de referencia social, mientras que él todavía necesita de un asesor personal para limpiarse los hilillos de saliva que continuamente le resbalan por la barbilla.
Retomando los hechos que nos ocupan, de aquí en adelante los acontecimientos se sucedieron de forma extremadamente rápida y confusa. Los Azotes llegaron al límite del cordón policial, mientras la numerosa multitud ya congregada esperaba, impaciente, a conocer el desenlace. Y, sorpresivamente, los pocos agentes de la ley allí presentes les dejaron pasar al patio del recinto como si nada… ¿Complot? No sería descabellado pensarlo, puesto que al Gobierno le había dado un enorme dolor de cabeza el asunto del Patterson, y si podían librarse de él cuanto antes, mejor.
Tras ellos, algunos periodistas intentamos abrirnos paso, pero la policía nos lo prohibió. Estaba claro que su misión era ocuparse de que, fuera lo que fuese que tuviera lugar dentro del instituto, se quedara tras esas paredes. Nadie pudo avisar a Jensen, Ray y los demás de lo que se les venía encima.
Apostado frente a la puerta del complejo estudiantil, y bien escoltado por sus seguidores, Suritz Maanwill dedicó una efímera mirada a la arcaica estatua de Patterson Moore ubicada en un lateral, y tras dedicarle un escupitajo, dio inicio a la invasión del instituto.
Los fanáticos ilustrados derribaron la puerta e irrumpieron en el hall chillando y corriendo. Gritos, golpes, caídas de muebles, extraños gemidos, comenzaron a brotar hacia el exterior.
Sillas, mesas, libros y otros objetos comenzaron a volar a través de las ventanas del Patterson, los cristales por los aires. Muchos de los okupantes abandonaron el lugar como pudieron, ensangrentados y lesionados. Llo estaban destrozando todo, y yo no podía quedarme de brazos cruzados, así que eché a correr hacia el Patterson. Y cuando faltaban unos pocos metros para alcanzar la entrada, uno de los uniformados se giró y me golpeó en la cabeza con la porra, caí inconsciente sobre la hierba.
Miré fugazmente al otro lado de la calle, y pude comprobar que Suritz y sus acólitos se habían esfumado. Las primeras sirenas de los apagafuegos y las ambulancias se escuchaban en la lejanía. Y, mezclados con la muchedumbre que inundaba la vía pública, decenas de huelguistas malheridos dirigían su perdida mirada al instituto, aturdidos y sin comprender porqué aquellos desconocidos habían echado todo a perder.
Fue entonces cuando un pensamiento atravesó mi mente: ¿dónde estaban Ray y Jensen? Según me informaron compañeros de profesión, ya se había evacuado a todo el mundo, y se había trasladado a los más graves a hospitales, aunque resultaba complicado identificar a muchos de los heridos, dado que la mayoría se encontraban inconscientes o en estado de shock, y en una situación física bastante precaria (a los daños sufridos en el combate se sumaban las consecuencias de la larga huelga de hambre).
Tras recorrer algunos de los centros sanitarios cercanos, suspiré parcialmente aliviado: Jensen se recuperaba en la UVI de las graves heridas ocasionadas en la reyerta. Pero, al hablar con él, un mar de dudas e incógnitas inundaron mi cada vez más confusa razón: el ataque había sido a todas luces premeditado, de ahí que un insistente rumor acerca del fin de la huelga circulara días antes. El propio Jensen se hallaba confundido, y encontraba inexplicable la presencia de Suritz Maanwill en los eventos.
Le habían intentado asesinar, dos puñaladas había recibido en abdomen y pecho lo probaban. De hecho, nadie había fallecido en el transcurso de los acontecimientos, y las únicas lesiones de los huelguistas se limitaban a golpes recibidos por puñetazos, patadas y algún que otro objeto contundente improvisado.
Pero a Jensen le habían atacado directamente con un cuchillo. Sólo a él. Y luego lo habían quemado todo para borrar cualquier evidencia. Por poco, pero mi colega el filósofo había salido de esta.
¿Y Ray? Ni rastro. Tras llamar a todos los hospitales de la zona, pude constatar que no se encontraba entre los heridos del Patterson. Tampoco Jensen ni ninguna otra persona a la que se interpeló le había visto abandonar el edificio antes del incendio. Pero los bomberos aseguraban no haber encontrado ningún resto humano entre las ruinas.
Una vez conocidos por todos los sucesos efectivamente acaecidos, varias son las cruciales preguntas que me asaltan: ¿Por qué Suritz y sus Azotes? ¿Simple envidia, o había motivaciones de mayor índole ocultas en la sombra? ¿Y por qué le apoyó el Gobierno? ¿Tanto riesgo asumieron las autoridades únicamente para terminar con la huelga, o existían otras causas más inquietantes y difusas tras ello? ¿Qué abominables hechos habían tenido lugar tras los muros del Patterson Moore? ¿Quién intentó matar a Jensen Castro, y cuáles fueron sus motivos? ¿Al final las muertes de Poppy y Povolskimov han sido en balde?
Y, sobre todo, la cuestión más importante de todas: dónde estás Ray, dónde estás…
Jeremiah Golgotha

domingo, 17 de octubre de 2010
Diario de un filósofo en huelga: Día 23
Siempre conocí al bueno de Jensen como alguien equilibrado, que en los momentos más tensos sostenía con envidiable solidez sus teorías, aunque fuese contra rivales poderosos, como Korver Claxton, famoso por sacudir con fiereza a un alumno de 12 años en una de sus conferencias del ciclo “Filosofía amable que explicar a tus padres”, allá por 1993.
Durante estos días tan sumamente complicados que nos ha tocado afrontar, sólo he podido aumentar mi admiración por esta cualidad de mi compañero de fatigas.
La prueba evidente de ello, es que este texto no puede ser escrito por Jensen, al encontrarse aún sumamente mermado físicamente, tras la brutal carga policial producida el pasado sábado, como desgraciado último acto de nuestra cruzada contra lo injusto e inmoral, ya esbozada en anteriores entradas de este espacio web.
Todo comenzó ayer por la mañana, cuando unos agentes del Gobierno se acercaron a McKinsley. Habían oído con seguridad acerca de su debilidad física y confiaban en sacarle partido, aprovechando de igual modo el alba como momento de máxima confusión en el campamento. Así le ofrecieron una miseria para el Patterson, una cantidad tan ínfima que ni siquiera habría sido suficiente para comprar compases y reglas para dibujar los Pictiogramas de Sheldlek. Incluso le tentaron con un muffin casero, pero finalmente hizo lo correcto y declinó la oferta con un grito.
Al mismo tiempo se había desatado un revuelo en el otro extremo del campamento, pues un compañero descubrió a Dante Attro, el escepticista italiano comiendo unas mondas de mandarina, seguro de que nadie le veía. Sabíamos que había sido un momento de debilidad provocado por sus más de ciento treinta kilogramos de masa corporal, pero aun así nos ofendió sobremanera.
Y mientras nosotros le increpábamos, la polícía no perdió el tiempo. Cargó bestialmente contra nuestros escasos enseres y los destruyó. Tiendas, hornillos, mantas… realmente nos dieron igual, pero cuando vimos que apilaban nuestros libros y trataban de prenderles fuego… los mismos libros que nos habían alimentado con su saber todo este tiempo, los que nos habían animado a seguir, y que nos habían proporcionado tanto con lo que hacer vagar la mente mucho más allá de las colinas del alimento… algo prendió dentro de nosotros, y sacamos fuerzas de la flaqueza para contraatacar.
Las autoridades no tuvieron compasión hacia nosotros, especialmente a partir del momento en el que Ronneld Povolskimov, lanzó su vehículo contra una de las tanquetas que la policía tenía apostada a modo de barrera contra nosotros. Era comprensible su ira, pues había tenido que contemplar cómo ardía su último manuscrito, el que le había ocupado las dos últimas semanas y del que aseguraba podía arrojar alguna luz sobre el fenómeno del Rendromom. Fue un acto sumamente heroico, que nos sirvió para organizar nuestras fuerzas, aunque el precio a pagar haya sido su vida.
Tras este suceso, los uniformados se retiraron torpemente, parece ser que del impacto también salieron heridos tres agentes. Aun no entiendo cómo esos miserables seres repetitivos son tan valorados en nuestra sociedad, su mente cuadriculada nunca podrá volar a las alturas a las que lo hizo nuestro añorado Povolskimov, y su cuerpo es el carcelero de una mente que por otra parte, aun no ha eclosionado (ni lo hará)
Nunca te olvidaremos Ronneld.
No, no estamos abatidos ya que hoy ha sido una victoria, aunque sí físicamente castigados, y mucho nos tememos que no duremos mucho más, no obstante aquí seguimos, y aquí seguiremos.
Porque sin filosofía en un mundo sin dioses andantes, seríamos como un amo preso de su propio esclavo.
Ronneld Povolskimov, en el centro, hace una semana. D.E.P.
Ray Carlsson
martes, 5 de octubre de 2010
Diario de un filósofo en huelga: Día 10
5 de Octubre
“Casi nos dábamos por vencidos esta mañana, lo admitimos, ha sido durísimo ver su caída, su cuerpo inerte en el suelo…”
Así ha narrado el ilustre Hann Frederic lo que quizá era una muerte anunciada. El primero tememos, de una larga lista de difuntos que con su sacrificio quizás enderecen lo que las autoridades se proponen destruir.
Actualizo desde nuestra pequeña tienda de campaña, aquí al lado del Patterson. Llueve de forma persistente y si no fuera por las mantas que nos ha donado el ilustre local que hay frente al instituto, posiblemente no podría escribir debido al frío.
Como Hann comentaba a los medios esta tarde, ha sido horrible. No sólo perdemos a un compañero, fiel, sin duda, sino que también perdemos al miembro más valioso en términos de popularidad del amenazado instituto. Poppy, la mascota que durante tantos años amenizaba al alumnado con sus graciosos y simiescos movimientos, se ha precipitado al vacío esta tarde desde unos 15 metros. De haber estado bien alimentado, posiblemente habría salvado su vida, pero por culpa de esta huelga, sólo motivada por la codicia de algunos decrépitos entes, no ha sido capaz de esquivar a la muerte. Poppy, el alegre macaco, al que dedico sin duda mi entrada, se había sumado, por orden expresa de McKinsley, a nuestra huelga.
Inicialmente vinieron los amorales miembros de la asociación animal DD.FF a arrebatarnos a nuestra sacrificada mascota, según ellos debido a que no tenía conciencia como para secundar algo como lo que defendíamos. Sin duda, nada más lejos de la realidad. Posiblemente Poppy tenía más conciencia que todos aquellos “amantes de los animales” que anteponen el derecho a nutrirse, se sea o no animal, al deber de aprender y culturizarse. Desde luego, si algún sofista levantara la cabeza, llamaría a sus yeguas para pisar y destruir a esos seres humanos impresentables.
Siento el tono de mi actualización, debéis entender que tanto Ray como yo no estamos en nuestro mejor momento. La hambruna comienza a cegarnos, quizá del mismo modo que lo ha hecho con Poppy, que en un momento de debilidad, trató de cazar a un pajarillo extraviado en el borde de la cornisa del Instituto. Cosa que como os decía, le ha costado la vida. A ti, Poppy, te dedico mi prosa en el día de hoy. D.E.P
D.E.P. Poppy, te echaremos de menos
Jensen Castro
lunes, 27 de septiembre de 2010
Diario de un filósofo en huelga: día 3
Aunque empezamos nuestra huelga de hambre con considerable entusiasmo, cunde entre nuestro ahora pequeño grupo la desmoralización.
En un inicio han sido muy remarcables los cordiales y efusivos reencuentros. Jamás nadie pensó que personas tan dispares y testarudas como Franz Lasseo e ÎIkar Türtakthan pudieran mirarse de nuevo a los ojos sin tratar de sacárselos el uno al otro, uniendo sus manos por una causa justa. También hay que mencionar las numerosas canciones protesta, lanzadas como flecha de Diana sobre el cordón policial que nos rodea, en los más diversos idiomas.
Sin embargo pronto la nube de conocimiento que habíamos formado alrededor del afamado Instituto se ha ido difuminando en el aire, y ahora sólo quedan jirones. Nadie contaba con que los nihilistas duraran mucho tiempo (ahora son apodados despectivamente Los Carpe Diem por los Resistentes), ya que mostraron su desgana desde el principio. Sin embargo por unas razones o por otras han ido desapareciendo también los Teostracistas, los Conceptualistas Heldorrianos (lo cual me ha defraudado personalmente), e incluso los clásicos Hegelianos y los formales Khantianos. Quedan como miembros destacables los mencionados y autoproclamados como Canatesistas Franz Lasseo e ÎIkar Türtakthan, que llevan prácticamente ya 24 horas argumentando y contra-argumentando sobre la conveniencia o no de dejar de incluir el movimiento Atartanésico en el Canatesista.
Sin embargo hoy me siento mejor, porque a pesar del hambre, de las penurias y de las fatigas, una carta de Jensen me ha devuelto la sonrisa. Ha tenido éxito tras buscar apoyos entre aquellos filósofos que en el momento de los hechos, se encontraban en retiro espiritual y me anuncia su inminente incorporación a nuestro grupo junto con algunos de ellos.
Todavía hay esperanza para el Patterson Moore…



